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miércoles, 15 de junio de 2011

Derecho de gentes, John Rawls

Introducción:

“¿Qué clase de hombre es aquel que no intenta mejorar el mundo que le rodea?”





Ante el libro de John Rawls El derecho de gentes he pasado de algún modo por las fases establecidas ante un suceso traumático: negación, ira, depresión, aceptación ...
Cuando comencé a leerlo me sentí empequeñecida por un lenguaje abstracto ante el que me sentía insegura. Para ser intelectualmente honesta he de decir que en un principio no creía estar al nivel del libro. A medida que iba leyendo iba confirmando que para entender plenamente lo que Rawls presentaba en aquellas páginas se hacía necesario un bagaje filosófico y político del cual yo carecía (de ahí la ira). Muchas veces la lectura se hacía difícil entre otras cosas porque prescinde casi por completo de ejemplificaciones y la obra tiene un carácter fuertemente sistemático. A fuerza de perseverar en la lectura, poco a poco, las cosas iban pareciendo más claras, el texto se explicaba a sí mismo y realmente el derrotismo inicial se debía a la impaciencia: se me acumulaban en la cabeza cuestiones y desacuerdos que más tarde Rawls iba contestando o argumentando.
Rawls aborda múltiples cuestiones sin perder de vista los núcleos que les dan unidad, centrando
de este modo la discusión no en la casuística sino en los principios de los que la resolución de los casos particulares depende.
Una vez superado este primer contacto con el libro y entendiendo ya plenamente lo que éste intentaba contarme surgieron el escepticismo y el cinismo. El optimismo de Rawls se me antojaba ingenuo y utópico, no entendía qué quería decir con utopía realista, aunque ahora pienso que más bien no quería entender, realmente el cinismo es una postura muy cómoda. Nunca me he considerado una cínica, escéptica sí, pero no cínica, aun así el cinismo tiene la dudosa virtud de parecer más realista que la esperanza. Si algo ha conseguido Rawls a lo largo del libro es convencerme de que esta idea además de falsa es cobarde.
Finalmente, más allá de las críticas que he leído sobre El derecho de gentes, este libro ha supuesto para mi un reto y un consuelo, me ha parecido un trabajo intelectual honesto y comprometido, brillante y necesario. Lo único que lamento es que este tipo de escritos no se tengan más en cuenta en el mundo real.
El Derecho de gentes:

“Si no es posible una razonablemente justa sociedad
de los pueblos cuyos miembros subordinen su poder
a fines razonables, y si los seres humanos son en gran
medida amorales, si no incurablemente egoístas y
cínicos, podríamos preguntar con Kant si merece la
pena que los seres humanos vivamos sobre la tierra”
John Rawls.




Creo necesario exponer los rasgos fundamentales sobre los que se apoya el Derecho de Gentes propiamente dicho antes de centrarme en las relaciones que establece tanto con los Derecho Humanos como con la Cooperación Internacional.
La defensa de los dos principios de Rawls revive la idea del contrato social de Hobbes, Locke, Rousseau y Kant. La tradición del contrato social propone que la forma más razonable de organizar una sociedad sea aquella en que estuvieran de acuerdo por unanimidad sus propios integrantes.
Un aspecto fundamental es la segunda posición original, “se trata de un modelo de representación puesto que presenta lo que consideraríamos como condiciones justas bajo las cuales las partes, en esta ocasión representantes racionales de pueblos liberales guiados por las razones correctas, establecen el Derecho de Gentes”. Rawls nos pide imaginarnos en una situación hipotética en la que hay que escoger los principios de justicia que se utilizarán en nuestra propia sociedad a través del velo de ignorancia. Concibe esta situación inicial para reflejar la idea ética de que somos personas morales libres e iguales, capaces de cooperar equitativamente, de elegir nuestros objetivos y tratar de alcanzarlos. De modo que las características que nos distinguen no son pertinentes para decidir a lo que tenemos derecho por razón de justicia. Hay que imaginar que nuestra selección de principios de justicia se da tras ese velo de ignorancia, en el que no conocemos nuestro origen social, nuestras aptitudes naturales, nuestro sexo, raza, religión ni principios morales. No sabemos si ha habido circunstancias naturales y sociales fortuitas que hayan intervenido a nuestro favor. Al pensar tras ese velo de ignorancia, dejamos de lado lo que nos distingue y sólo nos concentramos en lo que tenemos en común como personas morales libres e iguales.
Para entenderlo, hay que imaginar la necesidad de escoger principios para la sociedad de la que uno forma parte en condiciones de extrema ignorancia. No se sabe qué persona será uno, pero habrá que vivir con los principios que se escojan. Así que se querrá garantizar que la sociedad sea aceptable para todos.
"En la justicia como equidad los hombres aceptan compartir su suerte. Las instituciones se crean para aprovechar los accidentes de la naturaleza y la circunstancia social sólo cuando sea en beneficio de todos."
Como ya he dicho en la introducción El derecho de gentes suscitó muchas críticas. Algunos de los críticos de Rawls afirmaron que la justicia internacional debería exigirles a las sociedades algo más que lograr un mínimo aceptable de decencia. Concluyeron que El derecho de gentes es una decepcionante concesión al relativismo cultural. Pero Rawls no estuvo de acuerdo. La tolerancia es un valor político fundamental: gracias a ella, los principios básicos de la cooperación internacional se vuelven aceptables para los distintos pueblos, que tienen "instituciones e idiomas, religiones y culturas distintivas, así como una historia propia y diferente", y no todos están de acuerdo con una visión liberal de la vida política. Al reconocer una gama de diferencias razonables no se está haciendo concesión alguna, sino acatando nuestras convicciones éticas más profundas.
“Los Aristófanes de este mundo —sin mencionar a los Maquiavelos— inevitablemente criticarán la filosofía por estar en las nubes o taparse los ojos. John Rawls lo sabía, y en uno de sus últimos ensayos reconoció que su obra les podría parecer "abstracta y simplona" a algunos lectores. Pero concluyó: "No me disculpo por ello."”
Rawls es “liberal”, en el sentido que se da usualmente a dicho término en los Estados Unidos: una postura política que subraya la defensa de los “derechos civiles” y solicita una participación activa del gobierno en cuestiones económicas, reconociéndole un papel importante en la regulación del mercado y la redistribución de la renta, a fin de crear las condiciones que garanticen una mayor justicia social. Frente a la concepción del realismo político, pragmatista y receloso; la tradición liberal posee una visión más bien optimista de la realidad internacional y confía en que es posible conducir las relaciones internacionales de manera pacifica en un entorno de cooperación y de mayor integración económica y social entre los diversos actores internacionales.
El liberalismo puede concebirse en dos formas según Rawls: como teoría general de la vida o como pensamiento político. Una filosofía liberal de la vida hace énfasis en la importancia de la opción personal autónoma como guía para la conducta del individuo. El liberalismo moral, como el profesado por Immanuel Kant y John Stuart Mill, sostiene que no vale la pena vivir sin opciones morales, y le resta importancia a la tradición, la autoridad y los textos religiosos en las opciones de vida, opción con la cual, por otra parte, estoy totalmente de acuerdo, el espíritu de la Ilustración. El liberalismo como perspectiva política no hace afirmaciones tan rotundas sobre la base de las decisiones personales. Más bien se compromete (entre otras cosas) con la garantía de las libertades individuales y políticas básicas, a través de un proceso democrático y un sistema de derechos individuales con unas fuertes instituciones que lo apoyen. Pero ese sistema político puede ser adoptado por ciudadanos con posiciones muy diversas respecto a la importancia de la opción, la tradición, la autoridad y los textos como guía para la conducta personal de ahí la importancia del velo de ignorancia que va más allá de todas esas circunstancias contingentes.
Sin entender el liberalismo que Rawls defiende no se puede pretender entender el Derecho de Gentes en su plenitud ya que entre otras cosas uno de los tipos de sociedad que puede formar parte de la sociedad de pueblos se apoya en estos principios y aunque Rawls no pretende que toda sociedad llegue a ser liberal deduzco de la lectura que si considera algunos de los principios de ésta si que son fundamentales en cualquier sociedad digna de pertenecer a la sociedad de pueblos, como por ejemplo unos bienes y derechos mínimos que permitan a los individuos una vida digna o la fortaleza de las instituciones.

Por su parte El derecho de gentes va más allá de la idea de justicia dentro de una sociedad formada por individuos y grupos aunque se basa en muchos de los principios que Rawls empleó para su teoría de la justicia. Si se quieren superar los planteamientos individualistas y unilaterales, si se quiere traspasar la idea de justicia y decencia no sólo a una sociedad determinada sino a una Sociedad de Pueblos en convivencia como en nuestra realidad de hecho ocurre y tener en cuenta a las generaciones futuras, la salud y la educación pública, también habrá que superar la referencia a las fronteras nacionales, o a una determinada tradición o cultura particular. El derecho de gentes se centra a partir de la posición original en la convivencia entre los pueblos.






La cuestión que Rawls nos plantea en El derecho de gentes es ¿cómo construir una sociedad de sociedades?, ¿cuales pueden ser las bases de una futura Sociedad de los Pueblos? El Derecho de Gentes considera que es posible construir un nuevo orden internacional, razonablemente justo regido por el Derecho de Gentes, el cual surge de una concepción política liberal por analogía con las sociedades domesticas liberales.
“Por derecho de gentes entiendo una concepción política particular de la equidad y la justicia que se aplica a los principios y a las normas del derecho internacional y su práctica”.
Es decir, en este libro Rawls afronta con esperanza una de las cuestiones más importantes de nuestro tiempo, una cuestión inherente al ser humano, la que se ocupa de la convivencia entre los hombres de distintos credos, razas y culturas, e intenta dar una solución para la misma. Más que una solución, un sistema, un modelo de convivencia basado en posibilidades y en realidades ya existentes.

Rawls nos presenta la Sociedad de Pueblos como una “utopía realista”:
“...el pluralismo razonable limita lo que es prácticamente posible aquí y ahora... El problema consiste en que los límites de lo posible no vienen dados por lo real porque, en mayor o menor grado, podemos cambiar las instituciones políticas y sociales, y muchas otras cosas. De ahí que tengamos que apoyarnos en conjeturas y especulaciones, y esforzarnos en sostener que el mundo social que soñamos es factible y puede existir realmente, si no ahora, entonces en un futuro más feliz”.
A mi juicio, sobre esta afirmación se apoya toda la teoría posterior que explica el Derecho de Gentes y del mismo modo, el sentimiento que se desprende de ella es una de las bases naturales de los Derechos Humanos y en el pacto social. Sin la esperanza en la posibilidad de que el ser humano puede cambiar su propia realidad, como de hecho lo hace, los Derechos Humanos, el concepto de pacto social o incluso de la democracia serían una mera utopía con la que fantasear, sin embargo son un objetivo a alcanzar.
Rawls sostiene que un Derecho de Gentes razonablemente justo es utópico en cuanto emplea ideales , principios y conceptos políticos y morales. Y es realista en cuanto estos principios y conceptos políticos resultan funcionales y se pueden aplicar a los arreglos políticos concretos y a las relaciones de cooperación que existen entre los pueblos entrando dentro de lo posible. El derecho de gentes, en definitiva, extiende la idea del contrato social a la sociedad de los pueblos y establece los principios generales que pueden y deben ser aceptados por sociedades tanto liberales como no liberales, los pueblos jerárquicos decentes, como norma general para sus interrelaciones. En concreto, el texto traza una distinción crucial entre los Derechos Humanos básicos y los derechos de los ciudadanos de una democracia liberal constitucional.
También explora los términos según los cuales una sociedad de este tipo puede combatir a otra que no se atenga a esos principios y debate los fundamentos morales que deberían regir la prestación de ayuda a determinadas sociedades no liberales sometidas a condiciones políticas y económicas claramente desfavorables.






El Derecho de Gentes surge del consenso público al que llegan los representantes de los pueblos en el ejercicio pleno de su libertad e igualdad y sobre la base de una concepción política liberal de la justicia, en una segunda posición original, donde cada uno depone sus
intereses particulares o sus convicciones doctrinarias comprensivas y deliberan sobre
sus relaciones mutuas como pueblos.

“...si los pueblos miembros emplean la razón pública en sus relaciones se impone la tolerancia”.

Rawls sostiene que la futura Sociedad de los Pueblos deberá sustentarse en los siguientes
principios fundamentales :

· Los pueblos son libres e independientes, y su libertad y su independencia deben ser respetadas por otros pueblos ( aunque, paradójicamente, acepta que los miembros de las sociedades decentes no sean considerados individuos libres e iguales).
· Los pueblos deben cumplir los tratados y convenios.
· Los pueblos son iguales y deben ser partes en los acuerdos que los vinculan
· Los pueblos tienen un deber de no intervención.
· Los pueblos tienen el derecho de autodefensa pero no el derecho de declarar la guerra por razones distintas a la autodefensa.
· Los pueblos deben respetar los Derechos Humanos.
· Los pueblos deben observar ciertas limitaciones específicas en la conducción de la guerra.
· Los pueblos tienen el deber de asistir a otros pueblos que viven bajo condiciones desfavorables que les impiden tener un régimen político y social justo o decente.

Sobre el principio Los pueblos deben respetar los derechos humanos, Rawls dedica un capítulo al respecto. Podemos considerar a los Derechos Humanos anteriores al Derecho de Gentes y básicos para la existencia de éste, teniendo en cuenta que las sociedades que formarían parte de la Sociedad de los Pueblos deben respetarlos para poder formar parte de dicha sociedad. La justicia, la igualdad, la decencia son atributos fundamentales implícitos en la Declaración de los Derecho Humanos. Por su parte Rawls nos explica que los Derechos Humanos establecen un paradigma necesario pero no suficiente de decencia en las instituciones políticas y sociedades del ámbito doméstico.
En el capítulo Rawls nos explica que los Derechos Humanos constituyen una clase especial de derechos urgentes y la violación de estos derechos es condenada por los pueblos los pueblos liberales razonables y por los pueblos jerárquicos decentes. Los Derechos Humanos restringen las justificaciones para librar la guerra y regulan su conducción además de establecer límites a la autonomía interna del régimen. De hecho la guerra ya no es aceptable como medio de política gubernamental y se justifica sólo en casos de autodefensa o intervención en graves crisis de Derechos Humanos.





Los Derechos Humanos tienen en el Derecho de Gentes unas determinadas funciones:

· Su cumplimiento es condición necesaria de la decencia de las instituciones políticas y del orden jurídico de una sociedad.
· Su cumplimiento es suficiente para excluir la intervención justificada de otros pueblos a través de sanciones diplomáticas y económicas o manu militare.
· Fijan un límite al pluralismo entre los pueblos.

Los derechos humanos en el Derecho de Gentes se consideran universales ya que son intrínsecos al mismo y tienen un efecto político y moral aunque no se cumplan en todo lugar. Un Estado Criminal que viola estos derechos ha de ser condenado y en casos graves puede ser sancionado y puede motivar la intervención.
Para Rawls los Derechos Humanos constituyen sólo una cierta porción de los derechos de los ciudadanos. La segunda posición original, de la que ya hablamos anteriormente, implica que las partes integrantes de una sociedad adoptarían un primer principio según el cual todas las personas tienen derechos fundamentales iguales. La adopción de dicho principio se basa en la capacidad de un sentimiento de justicia y a la capacidad de una concepción del bien por parte de los integrantes de dicha sociedad. Es una visión realmente esperanzadora y positiva tanto del ser humano como de la sociedad, no se trata de una fantasía o una visión ingenua ya que sin estos dos factores sería inalcanzable una convivencia como la que se da en ciertas partes del mundo (lo cual refleja la posibilidad real de que se lleve a cabo en otras en las que no ocurre), aunque creo necesario hacer notar que estas características que damos por sentadas en las sociedades liberales podrían encontrarse amenazadas por un individualismo creciente, irresponsable y falto de compromiso, por la desinformación y la desconexión de la población con la clase política entre otras cosas.
A mi entender la atención que Rawls da a los Derechos Humanos específicamente es más bien escasa, un par de pinceladas limitadas, al menos en el capítulo que de ellos se ocupan. Por otra parte en el capítulo 15, Sociedades menos favorecidas, aunque no trata de ellos específicamente están presentes a lo largo de todo el texto, su defensa y su promoción. Además este capítulo en particular esta íntimamente relacionado con la disciplina de la Cooperación Internacional y es especialmente esclarecedor teniendo en cuenta que entiende la cooperación de una manera más profunda y acertada en su teoría que la cooperación real en la práctica. Es muy interesante ver como Rawls detalla los objetivos de la ayuda a otros pueblos y se centra en aspectos realmente importantes que, en muchos casos, son obviados en la cooperación práctica que se lleva a cabo actualmente.
Rawls nos dice que uno de los objetivos a largo plazo de las sociedades relativamente bien ordenadas es, en cierto modo, procurar que los Estados proscritos se incorporen a la sociedad de los pueblos bien ordenados. Los fallos en los Estados proscritos suelen estar en las instituciones jurídicas y las tradiciones políticas , en la estructura de clases, en la influencia práctica de sus creencias religiosas y morales, y en sus cultura.

“Los pueblos bien ordenados tienen el deber de ayudar a las sociedades menos favorecidas”.



Esto implica que las sociedades ordenadas tienen el deber de intentar llevar a pueblos menos favorecidos unos niveles mínimos de bienestar y una serie de derechos fundamentales a partir de los cuales los individuos de estos pueblos menos favorecidos puedan optar a una sociedad más justa y decente.
Acto seguido Rawls nos explica algo que parece olvidado en muchas ocasiones en la Cooperación Internacional, parece algo obvio y necesario pero me da la impresión de que en la realidad de la cooperación no se entiende del mismo modo. En clase mencionamos este tema con un ejemplo, me refiero a “¿por qué estamos mandando sacos de arroz a lugares en los que lo más importante es la seguridad, el cese de la violencia, la igualdad de género, la posibilidad de un juicio justo o decir lo que uno opina?”.
La necesidad de una cooperación coherente, justificada y pertinente. Una cooperación apropiada y oportuna que no siempre ha de basarse en ayudas materiales o cuantificables, sino en trabajar por políticas más justas, la enseñanza y el respeto por los Derechos Humanos o el fortalecimiento de las instituciones.

“No existe receta fácil para cambiar la cultura política de una sociedad menos favorecida. La irrigación de fondos, por sí sola, parece indeseable y el uso de a fuerza está proscrito por el derecho de gentes. Pero ciertos consejos pueden ser útiles, y las sociedades menos favorecidas harían bien en prestar más atención a los intereses fundamentales...”

Después de leer en internet las páginas web de muchas de las ong más importantes una se queda con la impresión de que se ocupan de lo más aparente: “queremos acabar con el hambre, con la enfermedad, ayudar a los niños”, no quiero con esto mofarme de estas organizaciones pero parecen a primera vista objetivos algo vacuos o generales, incluso infantiles. Desde mi punto de vista intentar solucionar estos importantes problemas directamente es empezar la casa por el tejado (aunque también haya que ocuparse de ellos por supuesto) ya que son consecuencias de problemas más profundos de los que muchas veces se hace caso omiso, supongo que por intereses o por presiones que nada tienen que ver con los conceptos de cooperación y ayuda.

“Los niveles de riqueza y bienestar entre sociedades pueden variar y presumiblemente lo hacen; pero ajustar dichos niveles no constituye el objeto del deber de asistencia. Sólo las sociedades desfavorecidas necesitan ayuda. Más, aun, no todas ellas son pobres, del mismo modo que no todas las sociedades ordenadas son ricas. Una sociedad con pocos recursos naturales y económicos puede ser bien ordenada si sus instituciones políticas, sistema jurídico, régimen de propiedad y estructura de clases, con su cultura y sus creencias religiosas y morales, pueden sustentar una sociedad liberal o decente”.

A continuación transcribo un fragmento muy ilustrativo de lo que he querido decir y que, por otra parte, explica la situación mucho mejor que yo.

“Conviene advertir que la sola asignación de recursos no es suficiente para rectificar injusticias sociales y políticas básicas, aunque el dinero es, con frecuencia, esencial. Pero hacer hincapié en los derecho humanos puede contribuir a modificar tanto la inefectividad de los regímenes como la conducta irresponsable de los gobernantes con respecto al bienestar de su propio pueblo.
Esta insistencia en los derechos humanos encuentra confirmación en el trabajo de Amartya Sen sobre las hambrunas. En su estudio empírico de cuatro casos históricos muy conocidos (Bengala, 1943; Etiopía, 1972-1974; Sahel, 1972-1973; y Bangladesh, 1974), encontró que la disminución de alimentos no es por fuerza la principal causa de la hambruna y a veces ni siquiera una causa menor. En los casos estudiados, la caída en la producción de alimentos no fue suficiente para provocar la hambruna si hubiere habido un gobierno decente preocupado por el bienestar de su pueblo como un sistema razonable de beneficios sociales a través de instituciones públicas. El problema principal fue el fallo del gobierno al distribuir los alimentos disponibles. Sen concluye que las hambrunas son desastres económicos y no sólo crisis alimentarias . En otras palabras, obedecen a fallos en la estructura política y social y a incapacidad de establecer políticas para remediar los defectos en la producción de alimentos. Un gobierno que deja morir de hambre a su pueblo cuando puede evitarlo refleja despreocupación por los derechos humanos, lo que no ocurre en un régimen bien ordenado”.

De esta forma Rawls apoya mediante hechos su postura frente a la importancia de los derechos humanos y al modo de ayudar a sociedades menos favorecidas. Afirma que el énfasis en los derechos humanos permite prevenir hambrunas y hace presión para lograr una mayor efectividad del gobierno. Además nos hace una pequeña advertencia de gran importancia respecto a las sociedades de las democracias occidentales y es que en ellas también habría hambre sin un buen sistema de protección para los desempleados. Este pequeño apunte nos habla de las diferencias que unas buenas políticas pueden suponer, entre otras cosas ser una sociedad ordenada, justa y decente o un Estado proscrito o criminal. Con él también deja entrever una crítica a las propias sociedades liberales haciendo notar la importancia de su apoyo y fortalecimiento para que no se alejen del objetivo primero: el bienestar de sus miembros.

Rawls presenta una serie de principios de la asistencia basándose en la lógica y apoyándose en profundas bases políticas y filosóficas que llevadas a la práctica podrían suponer una ayuda eficaz y justa.
La tolerancia desempeña una función central. Rawls sostiene que una sociedad democrática liberal no debería exigir que todas las sociedades sean democracias liberales, mucho menos que satisfagan plenamente los principios de justicia ni concepto liberal alguno de los que él propone. "Si se exigiera que todas las sociedades fueran liberales, entonces la idea del liberalismo político no expresaría la debida tolerancia con otras formas aceptables (en caso de que existan, según supongo) de organización de la sociedad". El derecho de gentes debería reconocer como miembros en igualdad de condiciones a todos los pueblos "decentes", los que no son agresivos en sus relaciones con otros, que respetan los Derechos Humanos y promueven el bien común de todos sus integrantes. Pero estos pueblos no necesitan establecer sistemas políticos democráticos liberales. Además de insistir en que todas las sociedades protejan los Derechos Humanos fundamentales, el Derecho de Gentes les impone a los pueblos el deber de garantizar que las sociedades "abrumadas" por las circunstancias (por ejemplo, la pobreza extrema) puedan llegar a ser justas o por lo menos decentes.

“Cumplir el deber de asistencia es reconocer que la cultura política de una sociedad desfavorecida es muy importante; y que al mismo tiempo no existe una receta simple para que los pueblos bien ordenados ayuden a una sociedad menos favorecida a cambiar su cultura política y social. Creo que las causas y las formas de la riqueza de un pueblo radican en su cultura política y en las tradiciones religiosas, filosóficas y morales que sustentan la estructura básica de sus instituciones políticas y sociales, así como en la laboriosidad y el talento cooperativo de sus gentes, fundados todos en sus virtudes políticas. Me aventuro a suponer que no existe sociedad alguna en el mundo, salvo casos marginales, por escasos que sean sus recursos, que no se pueda organizar y gobernar razonable y racionalmente, y convertirse en una sociedad bien ordenada”.

Para Rawls las causas de la riqueza de un pueblo son casi las mismas que pueden suponer sus peores errores, dependiendo de cómo sean canalizadas. Podemos ver en este párrafo alguno de los motivos por los que la crítica le tachó de defensor del multiculturalismo. Personalmente la multiculturalista es una postura que no comparto y no creo que Rawls la apoye. El multiculturalismo implica aceptar todo de otra cultura por el hecho de serlo y no implica limitaciones hacia actitudes que entrañan un dudoso respeto a derechos fundamentales, no así el Derecho de Gentes, el cual establece unos mínimos para que una sociedad sea respetada, entre otras cosas. Como ejemplo la siguiente afirmación de Rawls es, a mi entender, claramente no multiculturalista: “Una religión no puede alegar como justificación que su intolerancia de otras religiones es necesaria para su propia supervivencia”. Según una de las tendencias multiculturalista sí podrían hacerse este tipo de afirmaciones. Más tarde el autor nos dice: “Si se hace a un lado la ardua cuestión de si algunas formas de cultura y de vida son buenas en sí mismas, como creo que lo son, no hay duda de que constituye un bien para individuos y asociaciones vincularse a su cultura particular y participar en la vida pública común. De esta suerte, pertenecer a una sociedad política concreta y sentirse en casa en su mundo cívico y social implica ganar en expresión en realización, lo cual no es poca cosa. Eso habla a favor de preservar un espacio significativo para la idea de la autodeterminación de los pueblos y para alguna forma de confederación o sociedad de pueblos, siempre que las divisiones hostiles entre las diferentes culturas las pueda reducir, como parece posible, una sociedad de los regímenes bien ordenados.”
Supongo que podría ser confundido por algunos con un discurso multiculturalista, personalmente no lo veo así, aparentemente parece una lógica de convivencia legítima y alejada de extremos reduccionistas.

Sin duda el capítulo 15 es de gran interés porque, además de poner sobre la mesa conceptos y cuestiones fundamentales, es uno de los pocos capítulos en los que el autor nos ofrece ejemplos concretos. Además de los planteados tomando a Sen como referencia, nos habla también de la situación de las mujeres en China. Es particularmente interesante ver en hechos reales la teoría de Rawls, se transforman así en poderosos argumentos a su favor y frente a las críticas que lo tachaban de ingenuo o soñador. Este tipo de críticas son más legítimas a mi modo de ver que las que lo tachan de defensor del multiculturalismo, ya que con afirmaciones como “buscamos un mundo en el cual habrán desaparecido los odios étnicos que generan las guerras nacionalistas” es comprensible que algunos, entre los que me encontraba en un principio, piensen en términos como candidez o simpleza. Una vez leído el libro no puedo estar de acuerdo, claro que es optimista y positivo, lo cual a veces parece constituir un pecado entre algunos intelectuales o académicos, mas no es ingenuo. Tomaré esa misma cita para ejemplificar mi postura. En primer lugar nos habla de la búsqueda de un mundo, es decir, de una realidad, no creo que utilice el término mundo en el sentido planetario del término lo cual implicaría buscar que en todas las realidades del planeta desaparecieran esos odios. Rawls nos habla de que esa búsqueda es posible en una realidad concreta, la de las sociedades ordenadas, las cuales poseen unas características especiales que pueden hacer posible ese objetivo (ya conseguido de hecho, en algunos casos a lo largo de la Historia). Por otra parte no obvia en ningún momento la existencia de los Estados criminales o de Sociedades menos favorecidas, si así lo hiciese si podríamos hablar de ingenuidad y sueños irreales.
La verdad es que el libro daría pie a innumerables debates y cuestiones (lo cual por si solo lo califica como un buen libro) y la sensación que tengo tras intentar contar que es lo que el autor quiere exponernos es que se me han quedado muchas cosas en el tintero, muchas ideas, muchas críticas, puntualizaciones y preguntas, pero por supuesto esto supondría mucho más trabajo, espacio y tiempo.

Para finalizar no encuentro mejor modo que las propias palabras de Rawls aludiendo a la cooperación entre los pueblos:

“... El trabajo del estadista hace que las relaciones de afinidad no sean una cosa fija sino que crezcan y se fortalezcan en la medida en que la gente se reúne a trabajar en las instituciones cooperativas que ha desarrollado. La característica de los pueblos liberales y decentes es buscar un mundo en el cual todos los pueblos tengan regímenes bien ordenados. A primera vista, podemos suponer que este propósito obedece al interés propio de cada pueblo pues tales regímenes no son peligrosos sino pacíficos y cooperativos. Y sin embargo, en la medida en la que avanza la cooperación entre los pueblos, unos se preocupan por otros y la afinidad entre ellos se hace más fuerte. Así ya no se mueven por interés propio sino por preocupación recíproca por el modo de vida y la cultura del otro, y están dispuestos a hacer sacrificios por los demás. Este cuidado mutuo es el resultado de sus esfuerzos cooperativos y experiencias comunes a lo largo del tiempo.
El círculo relativamente estrecho de pueblos que se preocupan los unos por los otros en el mundo de hoy se puede expandir y no se debe considerar estático. De manera gradual, los pueblos ya no se mueven únicamente por interés propio o por preocupación recíproca, si no que tienden a afirmar su cultura liberal y decente, hasta que se encuentran finalmente listos para actuar sobre los ideales y principios que les prescribe su civilización. La tolerancia religiosa ha aparecido históricamente como un modus vivendi entre confesiones hostiles y después se ha convertido en un principio moral compartido por los pueblos civilizados y reconocido por las principales religiones. Lo mismo se podría predicar de la abolición de la esclavitud y la servidumbre, del Estado de derecho, del derecho a la guerra sólo en defensa propia y de la garantía de los derechos humanos, que se han convertido en ideales y principios de las civilizaciones liberales y decentes, y en postulados del derecho de todos los pueblos civilizados.”




















¿Qué es lo alarmante de la risa?

-Guillermo de Baskerville: -Quiero ver el libro en griego que según vos jamás fue escrito.
Un libro dedicado a la comedia, la cual odiáis tanto como odiáis la risa. Quiero ver la que seguramente es la única copia existente del que sería el segundo libro de poética de Aristóteles.

-Venarable Jorge: -¡Ahhh Guillermo!, que magnífico bibliotecario hubierais sido. Tened, aquí está vuestro merecido premio, leedlo, ojead sus secretos, habéis ganado.

-Guillermo de Baskerville: -“Ahora trataremos el modo en que la comedia estimula nuestro goce del ridículo utilizando personajes vulgares y sus defectos y divirtiéndose con ellos”.

-Venarable Jorge: -Adelante Guillermo lee, lee.

-Discípulo de Guillermo: -Maestro tenemos que darnos prisa.

-Venarable Jorge: -Si la luz es muy débil para vos dádselo al muchacho que lo lea por vos.

-Guillermo de Baskerville: -No desearía que mi fiel discípulo pasara vuestras hojas envenenadas. No sin la protección de un guante como el que yo llevo.

(...) Jorge escapa por la laberíntica biblioteca. Mientras Guillermo habla con él en la distancia guiándose por el sonido de su voz para encontrarle.

-Guillermo de Baskerville: -Venerable hermano, hay muchos libros que hablan sobre la comedia ¿por qué os produce este tanto miedo?

-Venarable Jorge: -Porque este es de Aristóteles.

-Guillermo de Baskerville: -Pero ¿qué es lo alarmante de la risa?

-Venarable Jorge: -La risa mata el miedo, y sin el miedo no puede haber fe. Porque sin miedo al diablo ya no hay necesidad de Dios.


-Guillermo de Baskerville: -Pero no eliminaréis la risa eliminando ese libro.

-Venarable Jorge: -No, desde luego, la risa seguirá siendo la diversión del hombre sencillo, pero qué ocurrirá si por culpa de este libro los hombres doctos declaran que es permisible reírse de todas las cosas. Podemos reírnos de Dios, el mundo desembocaría en el caos. Por eso voy a sellar lo que no debe ser dicho y me convierto en su tumba.





Este fragmento pertenece a la brillante adaptación al cine del libro de Umberto Eco, El nombre de la rosa. Normalmente la sinopsis o las explicaciones sobre el argumento la catalogan como thiller de tinte detectivesco. Esto es cierto, pero dejar ahí la explicación de esta película es sesgar lo que está más allá del argumento superficial ( lo cual no quiere decir que no sea de gran calidad) de reminiscencias policíacas. Se pierde con esta básica explicación la esencia que nos habla de un tiempo histórico, de un modo de entender el mundo (soberbiamente documentado por otra parte), que no está tan lejos como podemos llegar a pensar.

A medida que la película avanza nos vamos metiendo en la opresiva atmósfera, perfectamente recreada, del año 1327. Poco a poco una va sintiéndose afortunada por haber nacido en estos tiempos, aunque muchas veces nos quejemos de ellos. Pensándolo bien no hay que ir tan atrás en el tiempo para encontrar ideologías y creencias igual de radicales y controladoras como las que pueden verse en este largometraje. Sin ir más lejos, en ciertas fracciones del el actual mundo islámico, su forma de entender la sociedad, la política y al ser humano en su día a día se asemeja mucho.

Un multiculturalista tal vez nos diría que se trata de su cultura, de su religión y que debemos respetarlo, que así como nosotros tenemos la nuestra, ellos ,aunque no nos guste, tienen la suya, e interferir es injusto, condescendiente y paternalista. Pero como yo no soy multiculturalista diré que todavía no sé muy bien qué se intenta decir hoy en día cuando se utiliza la palabra cultura, pero seguro que en ella no incluiría lapidaciones, ablaciones, burkas y demás. Yo, como no multiculturalista, llamaría a eso enquistamiento de la razón y la moral, salvajismo, retraso, etc.

Tal y como se me hace un nudo en el estómago y me parece horrible la vida en un inquisitorial 1327, lo mismo me pasa al volver la vista hacia los países donde actualmente ocurren ese tipo de cosas.
*(De todas formas es incluso más incomprensible que algo así pase actualmente).

El fragmento anterior no ha sido elegido al azar, éste hace referencia a un importante detalle que diferencia al mundo occidental y al islámico (y que también estuvo presente para nosotros durante siglos). A saber, la falta de sentido del humor. Puede parecer algo superficial, pero no lo es. Lo que dice el Venerable Jorge es cierto, sin miedo no puede haber fe, o por lo menos no puede controlarse y no se puede usar como arma para someter.

Tenemos un ejemplo de esto (de la falta de sentido del humor) en las famosas caricaturas belgas de Mahoma que tanta polémica levantaron. La que aquí podemos ver es una caricatura de crítica a la controversia de las famosas caricaturas, en la que Mahoma está dibujado mediante la repetición de la frase: Yo no puedo dibujar a Mahoma, una que genialidad que apareció en Le Monde.




Octavio Paz decía que el humor no nace con el ser humano. Que el humor es una adquisición de la cultura de la era moderna.

La palabra humor viene del latín y significa disposición biológica o temperamento, estado de ánimo, disposición del espíritu o del carácter.


El humor es una crítica que busca el ridículo de todo lo que nos rodea. Pone en tela de juicio los valores esenciales. Es desconfiado y duda de todo.

Según Freud, el Yo rehúsa a dejarse ofender y elude el sufrimiento mediante el humor, triunfando así el principio del placer. Se trata de zarandear las poses intimidatorias de solemnidad o dignidad que adopta la gente, destruirlas al sacar a la luz lo ridículo de las mismas.


“Lo cómico es todo aquello que nos ayuda a liberarnos de los miedos y preocupaciones creadas por la mente. Siempre que las leyes físicas o el orden cómico degradan las creencias o abstracciones de nuestra mente, siempre que lo natural humilla a lo sobrenatural, lo cómico hace su aparición.
En el sentido del humor lo importante es disfrutar de uno mismo, de lo que se hace o se piensa, del autoconocimiento y la autoaceptación”.


Como dice Ayaan Hirsi Ali, el islam necesita un Voltaire, es decir, una Ilustración que no llega.




“Trato de compararlo con la iglesia católica, que era como el Islam: no permitía las críticas, había que seguir sus dictámenes solamente. Poco a poco, a veces de un modo sangriento, los propios creyentes empezaron a reflexionar y a criticar, y en el siglo XX, ese proceso se completó con el desarrollo de la información y de la tecnología, y eso es lo que quiero para el Islam”, dice Hirsi Ali.


“El sentido del humor podemos adquirirlo si jugamos con nuestro propio ego y sus pretensiones, si nos tomamos en broma nuestras afectaciones, poses o personalidades asumidas, si no consideramos ciertamente nuestra hiperseriedad y si desarrollamos un sentido del auto-ridículo”.
Según Hirsi Ali el Islam debe aprender a hacer autocrítica y a reflexionar por si mismo. Pero antes de reflexionar, debe existir el “uno mismo”, y el problema del Islam es que no hay sitio para el “uno mismo”, no hay sitio para el individuo, sino masa y esclavitud, y con masa y esclavitud lo que resulta es una completa y total sumisión de la voluntad. Así es como se mantiene a la gente oprimida. Pero entontes llegamos al problema: si se acepta que el Corán es la palabra de Alá, si él mismo lo ha escrito, al ponerlo en duda resulta que pasas de la sumisión a la rebelión, Iris Ali dice que no, que de la sumisión se pasa al diálogo.

“La falta del sentido del humor parece derivarse de la actitud que nos lleva a considerar la realidad inflexible, absolutamente seria. El sentido del humor parece originarse en una situación abierta que no tiene la solemnidad impuesta de considerar todo demasiado en serio.
En cambio, la tragedia se da por una respuesta sin sentido a una situación conflictiva, en la tragedia el hombre no es capaz de dominar la situación. El conflicto trágico es fundamentalmente entre "libertad" y "necesidad", entendiendo libertad como la autonomía aparente de la que se puede hacer uso, y necesidad como un forzamiento que contradice la libre voluntad, algo así como un imperativo del destino”. Esto es justamente lo que ocurre en el Islam, teniendo en cuenta que “su propósito es Islam”, que significa llevar a los seres humanos a la sumisión a Dios y liberarlos de la servidumbre hacia otros seres humanos, de manera que ellos puedan hacerse devotos del Único Dios Verdadero. Liberarlos de las garras del señorío humano y de las leyes hechas por el hombre, de sus sistemas de valores y tradiciones, de manera que ellos reconocieran la soberanía y autoridad del Único Dios Verdadero y siguieran Su ley en todas las esferas de la vida”... parece que se toman, a ellos mismos y a su religión, bastante en serio.

“El hombre serio está convencido de que piensa las cosas tal y como son y de que son tal y como él las piensa”.




Ahora bien, en honor a la verdad hay que decir que esto no es algo que el Islam en sí mismo prohíba (el sentido del humor, se entiende), esta situación sí ha sido consagrada por la tradición.

Es verdad que el mundo islámico no tiende a reírse de la religión, pero esto ocurre sobre todo si lo limitamos organizaciones políticas que quieren pasar por movimientos religiosos. Éstas no representan al Islam del mismo modo que el partido nazi no representaba a la cultura alemana.

De hecho el Islam respetaba en su momento a los dibujantes satíricos, por ejemplo. En una ocasión el mismo Mahoma perdonó a un poeta que se había burlado de él. Además está constatado que en la literatura árabe pueden encontrarse sin problema ejemplos de "bromas" sobre la religión, en ocasiones hasta irreverentes.

Pero esos eran otros tiempos, en estos es innegable que esta apertura no se contempla y ese tipo de “bromas” saldrían bastante caras, ya que el fundamentalismo y la irracionalidad religiosa se han abierto camino y se han institucionalizado.

Tampoco quiero decir con esto que la gente que procesa el islamismo no se ría ni nada por el estilo (que con lo políoticamente correcto campando a sus anchas ua tiene que abdarse con pies de plomo). Además, es casi más preocupante de qué se ríen que el hecho de que se rían o no. Sí, se ríen, ríen teniendo en cuenta que su religión se lo permita, pero eso no implica la existencia de sentido del humor, lo cual es algo muy distinto a provocar la risa del prójimo. Como podíamos ver antes, el sentido del humor es más una actitud, una manera de enfrentarse la realidad desde y con uno mismo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Recetas para la estupidez:

Una anécdota aclaratoria:

Voy al médico y descubro que tengo el hierro bajo. Aunque vivo en Madrid he nacido en Galicia, y allí voy a mi médico de siempre la mayoría de la veces.

1º problema: como somos 17 países diferentes, en Galicia está instaurada la receta electrónica en Madrid no. Es decir, no puedo coger el hierro sin receta de papel. Consigo la receta y vuelvo a la farmacia.

2º problema: al entregarle la receta a la farmaceutica tiene lugar la siguiente conversación:

- "Uy, espérese un momento, tengo que llamar al colegio de farmaceuticos para hacer una consulta. No sé si esta receta le sirve aquí", me dice la encargada.

- "¿Qué quiere decir con que si me sirve aquí?", le pregunto yo intrigada.

- "Pues es que está en un solo idioma, y no sé si me está permitido darle el hierro si no está en los dos idiomas (español y gallego)".

Casi le digo que ya no necesitaba el hierro, esta realidad me estaba cayendo encima como un yunque de 3 toneladas. Mi anemia se había curado de golpe.

- "¿Cómo dice?, es una broma, ¿verdad?", le pregunto.

- "No, no".

Y la farmaceutica desaparece en la trastienda para hacer su consulta.

- "Al parecer no hay problema por ahora, dicen que están aceptando las recetas así hasta que estén en ambos idiomas".

A estas alturas mi cabreo no tiene límites. Exploto.

-"¡¿Pero a usted le parece normal esto?!, ¿en qué clase de país de idiotas estamos?, ¿a alguien le interesan estas bobadas realmente?. Yo no me creo que la gente quiera esto.

- "Claro que no", me dice ella, "la gente quiere que las cosas sean sencillas".

Fin de la anécdota.

¿Cómo es posible que con la que está cayendo estemos metidos en semejantes tonterías?

¿Cómo es posible que se dedique tiempo y dinero a estas nimiedades ,absurdas y sin sentido, que solo sirven para acallar a una minoría?

Lo que ha sucedido en este país, respecto a las autonomías, es en realidad trágico. La cantidad de dinero tirado a la basura y los problemas creados, simplemente para contentar la simplista y superficial idea de identidad de unos pocos, es estremecedora.

Esta idea de las sensibilidades e identidades de la gente está totalmente manipulada, y no hace más que alejar a este país de la evolución y el avance reales. Nos tiene atorados en un círculo vicioso de orgullos y sentimientos de superioridad/inferioridad que no lleva a ninguna parte.

En vez de un país que se mueva en el ámbito internacional con seriedad y vaya hacia adelante, tenemos 17 cosas desgañitándose por demostrar lo diferentes que son. Cantidades ingentes de dinero público destinado a crear televisiones autonómicas que, en vez de apoyar un debate común serio, se dedican a apoyar un folclore que nos encierran en nuestros pequeños mudos regionalistas y no casan con el mudo global en el que, de hecho, vivimos.

Planes educativos, ineficientes y diferenciados en cada comunidad, que ponen por encima de los conocimientos y el aprendizaje el idioma en el que se debe impartir la clase, cuando tenemos un lenguaje común y universal.

Tenemos también comunidades con privilegios que no deberían existir (los privilegios, no las comunidades, no vaya a ser que hiera alguna sensibilidad). Privilegios totalmente injustos y que solo sirven como soborno para que ciertos sujetos no molesten y para hacer pactos políticos. Lo más curioso es que tengo esa impresión, que flota en el aire, de que la mayor parte de la gente no quiere todo esto, no lo pide y de hecho les molesta.

¿En serio alguien ha levantado la mano para pedir que para que su identidad como gallego sea respetada las recetas deben estar en ambos idiomas?, ¿es esto cierto?. ¿Estamos a este nivel de retraso mental?

¿En serio se gastan nuestro dinero y nuestro tiempo en bobadas de este calibre?

La temida respuesta es SÍ: se gastan este dinero, por ejemplo, en crear diferentes convocatorias para opositores, injustas y segregacionistas, en los idiomas de turno...y después, cuando un estudiante de medicina o un ingeniero piden una beca, no hay dinero o les dan 1000 euros y las gracias.

¿Pero en qué planeta vivimos?

¿Por qué la gente no sale a manifestarse contra esto en particular, contra esta lacra?

Este país es una broma. Ni siquiera el PP, que se supone que es quien debería hacerlo, lucha contra esto, es más, usan esta situación y se aprovechan de ella para pactar y gobernar.

Tengo esta incómoda impresión de estar vendida.

Por cierto, la receta estaba en gallego.

lunes, 23 de mayo de 2011

Para cambiar las cosas vamos a tener que aceptar y escuchar cosas sobre nosotros mismos que no nos van a gustar:

Algo que me llama la atención del movimiento del 15M es que cada vez que veo entrevistas o declaraciones con los manifestantes lo que oigo es: "La culpa es de los banqueros", o "la culpa es de los políticos", o "la culpa es del grupo Bilderberg y los que gobiernan en la sombra", o "la culpa es de Mickey Mouse". Me choca no escuchar a nadie aceptando responsabilidades, como si fuésemos víctimas indefensas de lo que ha sucedido, como si a lo que hemos llegado no tuviera nada que ver con nuestras acciones. Vamos a poner los puntos sobre las íes.

A la burbuja que nos ha explotado en la cara todos hemos contribuido. Hipotecándonos con coches y casas, viviendo por encima de nuestras posibilidades y dejándonos engañar. Nos quejamos de todo lo ocurrido y nosotros lo hemos aceptado encantados. Igual que ahora no somos marionetas del poder, tampoco lo éramos antes y pudimos haber decidido decir que no, no lo hicimos. Me hace gracia escuchar cosas como: el sistema crea necesidades que no deberían existir, nos hace hipotecarnos y nos come el cerebro con los medios de comunicación y la televisión basura". Estoy de acuerdo, pero ¿quién es el sistema si no nosotros?, ¡somos tan parvos mentales que no podemos decir que no a todo eso! ¿no sabemos apagar la televisión cuando la vergüenza ajena o la indignación son los sentimientos que nos provoca?, ¿alguien nos ha puesto una pistola en la cabeza para ir a hipotecarnos?

Claro que no, es nuestra culpa. Por supuesto los banqueros y los políticos son responsables también, pero nosotros somos sus cómplices. Es muy bonito salir a expresar nuestra indignación ("si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir", "otro mundo es posible"), pero también es muy hipócrita hacer como que nosotros no somos parte del problema.

La gente se llena la boca con la palabra pueblo, "el pueblo", "el pueblo ha hablado", "el pueblo unido", como si una masa de gente fuese buena en sí misma y por naturaleza. El pueblo se equivoca muchísimo, puede llegar a ser muy injusto y muy ciego y, en determinadas ocasiones, incluso peligroso ¿Es que nadie ha leído La rebelión de las masas?

Mientras no aceptemos nuestras debilidades como sociedad, nuestras limitaciones, nuestros errores, no iremos a ningún sitio. Teniendo esa idea infantil del pueblo y de lo que somos no podremos crecer. Somos menores de edad.

Los jóvenes también tenemos nuestra parte, y muy importante. Se dice que somos las generaciones más formadas en la historia de España, habría que verlo. Desde luego somos las generaciones con más posibilidades de formarnos, y a un muy alto nivel. Otra cosa diferente es que aprovechemos esas posibilidades. En general mi impresión de la mayoría de la juventud española es, como mínimo, dudosa. El nivel de ciertas universidades es lamentable en muchos sentidos. El conformismo y los lugares comunes campan a sus anchas. El nivel de conservadurismo, falta de crítica sería y la incapacidad de interpretación y análisis de la realidad es, en ocasiones, apabullante. El radicalismo es bastante común. Los acontecimientos que tienen lugar, ya no fuera de nuestras fronteras, sino fuera de la comunidad o la región de turno, les traen sin cuidado. El nivel de debate es también bastante deficiente. Etc.

Que conste que estoy dando la peor visión posible, pero es cierta también. En su defensa puedo decir que aquellos que aprovechan sus oportunidades suelen ser muy brillantes y preparados, y que, aún no aprovechándolas, hay mucha gente con talento e ideas interesantes.

Pero no puedo evitar que en está repentina pasión por la democracia, la lucha y la crítica haya algo que me chirríe, algo que no acabo de creerme.

Con todos los respetos, creo que lo que necesita este país en estos momentos es "un Cristo con un látigo". Alguien formado, informado y brillante que se atreva a decir las verdades, que nos diga lo que hemos hecho mal TODOS, y que nos inste a cambiarlo. Hace falta pedagogía. Lo que me temo es que nuestra falta de madurez política y social no podría soportarlo... al final, en cierto modo, nos gusta que nos mientan y lo aceptamos. Si alguien saliese ahí fuera a dar la caña que nos merecemos le crucificaríamos en un santiamén.

Odio tener que pensar así, y espero equivocarme y que me callen la boca. Pero por ahora no tengo pruebas para pensar lo contrario.

Odio tener que pensar así.

domingo, 22 de mayo de 2011

Carta desde la impotencia (odio tener que pensar así):

27 años, carrera, máster, cursos, experiencia, becas... ¿qué más se puede hacer? Me considero una persona con potencial, intereses, inquietudes, al tanto de lo que ocurre en el mundo. Una persona más, que intenta que sus opiniones se basen lo máximo posible en información y no en sus pasiones.

Creo que tengo cosas que ofrecer para mejorar el panorama general, y nadie en mi país apoya ese ímpetu. Se ve mucha gente incompetente ocupando puestos de trabajo por ser el primo, la novia o la hija de, no es ningún secreto, todos conocemos a alguien. Amiguismos por doquier. Muchos empleos, o becas, o ayudas están contaminadas por la titulitis, enfermedad crónica que aqueja al país. Puedes haber vivido cuatro años en Inglaterra, pero necesitas cuatro copias compulsadas de un título de inglés para poder optar a un proceso de selección.

Hay tantas cosas que pueden ser mejoradas, tantas cosas que se pueden cambiar con avances sencillos y económicos, y en cambio sólo veo despilfarro en elementos superficiales que nada aportan al bienestar general. Pero de eso se peca mucho en este país, de quedarse en lo superficial, en la anécdota, en el chascarrillo. Es superior a nosotros. ¿Es posible cambiar eso?, ¿solo puede una quejarse?

Se me antoja tan difícil refrescar el ambiente. Veo las manifestaciones del 15M y quiero pensar que esto cambiará algo, pero no puedo. Sinceramente creo que poca gente hablará de esto en mes y medio, que se convertirá en otro tópico vacío.

Y pienso: yo no soy así, yo no era así. No era cínica y pesimista, pero tengo la impresión de que no hay espacio para el optimismo o el pragmatismo en España. El día a día me ha vuelto así: el ver ofertas de trabajo en las que te piden la luna y te pagan 800 euros, el tener que vivir de mis padres porque no tengo nada a qué agarrarme, el no poder plantearme formar una familia en un futuro próximo porque es imposible, el haber vivido fuera y que con la comparación se me caiga el alma a los pies.

La frase "España podría ser tantas cosas y no es ninguna" retumba en mi cabeza algunos días. Todo lo que se podría hacer simplemente queriendo, sin grandes cantidades de dinero. Con las nuevas tecnologías a las que tenemos acceso gratuitamente a través de internet. Cambiar nuestra imagen país poco a poco, mejorar la funcionalidad de páginas web que deberían ser de ámbito internacional, unificar fuerzas para crear programas e ideas que funcionen, incentivar el intercambio intelectual en todos los sectores, generar progreso impulsando a la gente. Frente a esto solo veo conocidos que se van del país porque esto es una broma.

Recuerdo en muchas ocasiones la conversación que Federico Lupi tiene con Juan Diego Boto en Martín H en la que dice que Argentina es una trampa. No comparo la situación en ambos países , porque es diferente, pero la idea de trampa se me presenta muy creíble también aquí en España.

Nos vendieron la idea de que teníamos que formarnos, la formación era nuestra salvación. Por supuesto la formación es importante, pero en España es una trampa.

Nuestros padres, que en muchos casos no pudieron acceder al sistema educativo, sobrevaloraban, y siguen haciéndolo, lo que significa ser universitario en España... y nos lo hicieron creer a nosotros también.

Fuimos a la universidad, un instituto para veinteañeros. La experiencia, al menos en mi caso, fue bastante descorazonadora. Como todo el mundo tenía una carrera, lo siguiente era diferenciarnos del resto con un máster, especializarnos. Lo hacemos, salimos al mercado laboral y nos damos de bruces con la realidad: estamos demasiado formados para algunos puestos y para otros tenemos demasiada poca experiencia, para otros no tenemos un título determinado, etc.

El sistema educativo en su totalidad es limitado y totalmente contraproducente en el mundo hacia el que vamos. No se potencia la creatividad, las ideas nuevas, el crecimiento... a chapar se ha dicho y se acabó, eso sí, en qué dialecto lo chapes es una cuestión primordial.

Y nosotros apoyamos esto por activa o por pasiva.

Y así todo, podríamos estar todo el día hablando de diferentes sectores y de la trampa en la que nos hemos metido:

-Las empresas pequeñas y grandes y cómo se aprovechan de la situación pagando sueldos irrisorios o en negro, con horarios que deberían ser ilegales y prestaciones las justas.

-La inmigración convertida en tema polémico cuando está claro que nosotros necesitamos a los inmigrantes más que ellos a nosotros: como los jóvenes no podemos formar familias, la población del país envejece y los inmigrantes son nuestro único medio de rejuvenecerlo. Trabajan y pagan impuestos como cualquier nacional y deberían tener, por descontado, los mismos derechos, y no ser los cabeza de turco cada vez que un lobo asoma las orejas.

-Los partidos políticos, la formación media de sus representantes, etc. Sin comentarios.

-Nuestro provincialismo, tozudez y estrechez de miras ante lo que ocurre en el mundo, cosas que nos afectan e ignoramos deliberadamente. Acusaciones que no deberíamos aceptar y una imagen país que no concuerda con la realidad y aceptamos sin rechistar.

Y tantas cosas más. No veo que esto cambie, no veo que la gente esté dispuesta a luchar a largo plazo para cambiar esto, no tengo esa impresión.

Espero que se me perdone mi incredulidad y mi falta entusiasmo, pero creo que tengo unas buenas razones en las que apoyarlos. Odio tener que pensar así.

sábado, 21 de mayo de 2011

Meritocracia real más allá de lemas y pancartas:

Respecto a los acontecimientos que están teniendo lugar bajo el paraguas del 15M, consideramos que es necesario expresar las diferentes formas de ver la realidad de la juventud y de la sociedad españolas en general, y que puedan ser escuchados los múltiples y muy diferentes puntos de vista que existen dentro de este mismo movimiento. Basándonos en esto y como jóvenes afectados por la situación, pero no totalmente representados tampoco por el 15M, aquí declaramos:


Situación general:

Consideramos que los jóvenes españoles (y de otros países europeos) somos herederos de una sociedad que está dejando de existir, de una sociedad envejecida que no conoce los retos, las amenazas ni las posibilidades del mundo actual: cambio climático, nuevas energías, internet, sociedades globalizadas, avance tecnológico y científico, etc.

Estamos siendo secuestrados por debates decadentes y vacíos que no representan nuestras necesidades reales. Nuestros dirigentes políticos no están a nuestro nivel y lo demuestran constantemente.

Lo único que han conseguido sus políticas respecto a los menores de 40 es que tengamos una juventud con un nivel de formación elevado y que no pueden ponerla en práctica en ningún puesto laboral, o pueden hacerlo con becas irrisorias e insultantes.

Lo que esto provoca es una base social desencantada que necesita emigrar para sentirse recompensada por su trabajo y talento, o quedarse y sufrir la falta de posibilidades y la frustración de ver puestos repartidos a dedo u ocupados por personas totalmente prescindibles que los ocupan porque despedirlas resulta demasiado caro, cobrando un salario que pagaría dignamente a tres jóvenes (y no tan jóvenes) más preparados.

Y mientras esto sucede los partidos políticos centran sus debates en cuestiones artificiales o tópicos cansinos, véase: cuestiones identitarias trasnochadas con las que consiguen manipular las pasiones de la gente, cuestiones internas vergonzosas, ideologías desfasadas que no concuerdan con los tiempos en los que vivimos, etc.

Debilidades del movimiento:

Consideramos que la fuerza de este movimiento, el 15 M, se diluye y se vuelve superficial a través de tópicos como "policía no", "abajo la monarquía", "nacionalización de la banca" y este tipo de lemas que no se centran en los problemas reales, crean una sensación de batiburrillo, dispersan la atención y desacreditan al movimiento quitándole seriedad y volviéndolo infantil ante los ojos de muchos. Desde luego si algún problema tiene este país no es precisamente la monarquía, el papel de los idiomas regionales en la educación o la legalización de los porros. Habría que centrarse en los problemas reales de representación política, movilidad y flexibilidad laboral, sueldos dignos, corrupción, derechos de los inmigrantes... problemas reales.

Responsabilidades:

Democracia real sí, pero con responsabilidades. Podemos exigir tener nuevos dirigentes, dirigentes formados que no nos avergüencen, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Podemos luchar por cambiarlos, pero con la seguridad de que la responsabilidad de nuestros problemas no puede recaer solo sobre ellos, o los banqueros, o las altas esferas que nos quedan tan lejanas.

Desde nuestra posición se pueden cambiar muchas cosas, debemos aceptar que a lo que nos ocurre hemos influido nosotros también y en muchas ocasiones incluso nos hemos aprovechado: Comprando, vendiendo, aceptando, evadiéndonos, no ejerciendo nuestro papel de ciudadanos hasta que las cosas se han puesto realmente feas.

Ante esto debemos aceptar nuestra responsabilidad, informarnos sobre lo que pasa a través de medios nacionales e internacionales, para poder tener una visión lo más objetiva posible y que no puedan aprovecharse de nuestra ignorancia.

No podemos seguir amparándonos victimistamente en la idea de que todos los medios están manipulados o nos venden mentiras, primero porque no es verdad (existen muchos medios de comunicación de primer nivel y serios que nos cuentan lo que ocurre lo más fidedignamente posible) y segundo porque podemos desarrollar un pensamiento crítico para combatir la manipulación.

Hemos permitido la degradación general de los medios de comunicación en nuestro país y la consecuencia es que ya no podemos confiar en ellos. Esto también se puede cambiar pero depende de nosotros el no apoyar la creación y mantenimiento de programas basura y personajes ridículos y contaminantes. Si de verdad queremos un cambio habría que empezar por cosas que nosotros podemos cambiar.


Crecer como sociedad:

Si queremos avanzar deberíamos plantearnos superar nuestros complejos como país. Todas estas ideas estancadas de que sentirse español es ser de derechas o "facha" no hacen más que atrasar nuestro desarrollo y dar crédito a que los políticos nos utilicen como arma arrojadiza. La España en la que vivimos hoy ya no es la España de nuestros padres ni abuelos, los problemas a los que nos enfrentamos no son los mismos, las posibilidades tampoco.

Nadie es mejor que nadie por nacer en determinada zona de España y nadie debería poder aprovecharse de eso como se hace. De estas divisiones y debilidades toman partido los políticos y nosotros les dejamos y les damos la razón con nuestra actitud y con esta manía de menospreciar España como unidad y como país. ¿No podemos superar esos clichés?, ¿no podemos ver España más allá de esas ideologías?, ¿no podemos ver que somos mucho más que un montón de prejuicios y revisionismos?

¿Por qué no vamos a poder sentirnos orgullosos de un idioma, de una forma de ver las cosas, de un paisaje social lleno de talento y creatividad, de una historia que en nada tiene que avergonzarse en comparación con la de otros, de una forma de crear y hacer arte, etc?, ¿por qué siempre tiramos piedras contra nuestro propio tejado y dejamos que se nos falte al respeto en muchas ocasiones?, y lo más importante, ¿por qué nos faltamos al respeto a nosotros mismos?

Fuera de nuestras fronteras se nos acusa de machistas, de racistas, de vagos, de estar divididos, cuando no es verdad. Lo que sí es verdad es que proyectamos esa imagen porque nunca la hemos combatido y dejamos que se piense eso de nosotros. Dejamos que se proyecte una imagen estereotipada y errónea, y lo aceptamos.

No podremos crecer como sociedad hasta que no nos aceptemos, valoremos y respetemos a nosotros mismos.

Este cambio también es cosa nuestra.


Proyectos:

Sería necesario un encauzamiento del movimiento, la creación propia de canales, foros y programas a partir de los cuales se pueda luchar por que los cambios comiencen a ser reales.

Este cambio también es cosa nuestra.